Wiki CreepyPasta
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Nota de suicidio (grabación)[]

Bien, empezaré a grabar...

Y si estoy a punto de cometer suicidio, lo siento por mis seres queridos. Hasta este punto he llegado. No me es posible refugiarme en las drogas ni en alcohol, pues si voy a vivir una vida miserable quiero hacerlo con honor; pero no es mi deseo vivir en la calle, aislado de los demás, sin poder siquiera sacar una migaja de los restos de basura esparcida por las avenidas.

Por eso pienso acabar con mi vida: no puedo trabajar, no puedo conversar con nadie, pues su imagen se me viene a la mente y enloquezco pronto. Con mucha suerte hoy me encuentro escribiendo con algo de coherencia esta nota.

Pero no quiero simplemente suicidarme sin decir ni mencionar cuál es la causa de mi decisión. Pienso explicarlo. Es un misterio, que alguien que no soy yo resolverá en el futuro; por ahora, quiero que se conformen con la información que mi destruida mente puede ofrecerles... es la siguiente, la pesadilla que he vivido:

Solamente me miró fijamente. Con ojos podridos, amarillentos, vacíos ante la vista de cualquiera; su esqueleto estaba evidentemente en estado de putrefacción que no terminaría, pues aún le era posible mover con total libertad sus brazos y piernas.

Ese maldito olor a podredumbre lo rodeaba incesantemente. 

El abrigo de piel que llevaba puesto le encajaba bastante bien, pues estaba igual de sucio y destrozado que su propia carne. Su rostro era blanco, y del resto del cuerpo nada puedo decir, porque el abrigo, un pantalón negro, las botas y el sombrero no permitían ver mucho más. El rifle atado a su espalda y el sable bien guardado en la funda de su cintura no inspiraban nada de confianza.

Tomé un cigarro del bolsillo, y en el otro introducí la mano para sacar el encendedor, cuando la punta de ese rifle antiguo quedó debajo de mi mandíbula, apuntando directamente al cerebro. Me susurró, permitiéndome oler su aliento pútrido:

-Es mi día de caza. Eres presa fácil.

Entonces soltó un objeto pequeño en el suelo, que no pude distinguir. Se alejó, arrojando una nota atada a una piedra a mi pecho, la cual decía

"Te doy tiempo para huir, aprovéchalo."

Se quedó esperando apoyado en una pared, con los dedos de ambas manos levantados. Poco a poco, fue bajando dedos de la derecha, siguiendo por la izquierda, indicándome el poco tiempo que me ofrecía para escapar; no dudé ni un segundo y corrí sin cesar, rezándole a Dios porque no me alcanzara antes de llegar a mi casa. Corrí durante un largo rato. Y cuando por fin logré tomar el pomo de mi puerta para abrirla, miré hacia atrás para comprobar que no me seguía.

Nada. No se veía nada.

Con una sonrisa de satisfacción y alivio, giré la cabeza sólo para encontrarme con la puerta abierta y una siniestra figura con capa parada frente a ella; me tomó por el cuello y me arrojó contra la pared que estaba justo enfrente de mi casa.

-Tenías esperanza de escapar de mí, ¿no? De verdad... lo lamento mucho. Arruiné ese objetivo.

Entonces me atravesó lentamente con su sable, mientras el rifle se posaba en mi oreja, apuntando hacia ésta. Disparó, y sentí como la sangre recorría mi oído. Mientras eso pasaba, el sable no paraba de hacer que emergiera sangre de mi cuerpo. Pronto me desmayé.

Al despertar, los doctores suspiraron aliviados. Me contaron que sobreviví por poco al ataque del extraño, y que el sable ni siquiera pudo rozar mi corazón. "Fue de verdad muy impreciso" me dijeron. Me tranquilicé y respiré profundamente, antes de dormir otra vez; "suficiente por un día" pensé yo. Pero no era lo último que sucedería...

De noche, en el hospital, un disparo rápidamente silenciado por la cámara de vigilancia que destrozó atravesó la ventana. Dejándola completamente destruida, permitió el fácil ingreso de aquel cazador cadavérico a mi habitación.

-Hoy... te escapaste por poco. No volverá a suceder. Te lo prometo.

Sólo había venido para decirme eso, y tan repentinamente como apareció, se esfumó entre las tinieblas de la noche.

No me ha dejado bien este suceso. No tengo más ganas de vivir; más bien, no tengo ganas de morir a manos de ese tipo. Junto a mí se encuentra un cuchillo listo, y una soga. Bien, tomo el cuchillo y me dirijo hacia la escalera. De ahí, ato mi cuello al nudo, y de una patada tiro la escalera al suelo; con el arma, me atravieso el corazón...

Acerca de Necro[]

Dos alas podridas, en las que es posible vislumbrar los huesos que por dentro las conforman. Una de ellas, está por la mitad.

Cabello largo, negro con un par de canas, del cual gotea sangre.

Piel blanquecina en mayoría, pero con una buena parte verdosa y completamente reseca en ciertos lugares. En cambio, en otros no se encuentra presente, dejando ver la putrefacción interna de su carne y sus huesos.

Ojos brillantes y amarillentos, agrietados, como si no hubiera parpadeado en muchísimo tiempo.

Cortes y partes de carne faltantes por todo su cuerpo. Una boca constantemente cerrada, con labios negros/morados y la cual si se abre, permite ver dientes faltantes y otros negros y podridos.

Uñas largas y mugrientas, las cuales son desiguales y muchas faltan o están exageradamente crecidas.

Vestimenta:

  1. Abrigo de piel que le llega hasta los pies, el cual está bastante viejo, desgastado y sucio.
  1. Botas de cuero negras, igualmente gastadas, embarradas y rotas.
  1. Un anillo de oro el cual tiene una gema roja.
  1. Pantalones de tela negra.
  1. Capa la cual no cubre todo su cuerpo sino sólo su brazo izquierdo.
  1. Sombrero permanentemente atado a la cintura, el cual sólo se pone en ocasiones en las que "sale de caza".

Un rifle antiguo, aproximadamente del siglo XVIII.

Una espada, la cual no lo sería en sí, sino que parece un sable largo.

A pesar de las alas antes mencionadas, las cuales son de color rojo oscuro apagado, posee una especie de plumas que brotan justo de debajo de ellas, las cuales poseen una utilidad hasta ahora desconocidas.


Atte:

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