Wiki CreepyPasta
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No quiero mencionar mi nombre, porque si un conocido mío llega a intentar buscarme, le puede suceder lo mismo que a mí. Soy un policía común de Argentina, en Buenos Aires, con una familia y una casa; he pertenecido a la élite de una comisaría durante doce años, y me enorgullezco de eso. Los sucesos empezaron hace aproximadamente dos horas, en una calle tranquila de la Capital, así:

Estaba volviendo a mi casa luego de las nueve horas de trabajo en la patrulla, ciando escuché un grito proveniente de mi cercana casa. Pisé el acelerador con toda mi fuerza y me dirigí hacia mi hogar; me estrellé contra el garaje y quedé semiinconsciente, tirado en el suelo, pateé la ventana de la puerta y salí con mi arma en la mano, cubierto con mi propia sangre. Destrocé la puerta a patadas porque no tenía tiempo de buscar mi llave, entré apuntando y, luego de revisar absolutamente todos los rincones de la planta baja, subí al primer piso. Estaba oscuro, y eso le daba ventaja a cualquier cosa que estuviera allí. Digo “cosa” porque aquello no era humano, ni siquiera se parecía a cualquier forma humanoide. Busqué en todas las habitaciones del primer piso, y ni siquiera estaba mi familia; sólo me faltaba buscar en la habitación de mi hijo.

Estaba entreabierta, así que entré y o había nada fuera de lo común excepto una cosa: mi mujer estaba abrazada con mi hijo junto a la cama, en un rincón, acurrucados y temblando. Me acerqué a ellos y les dije que todo estaba bien, que nada había pasado, que nadie había robado nada… entonces la puerta se cerró con un golpe violento, y junto a ella había un ser tan deforme y espantoso que no puedo describirlo. Además, la impresión de estar viendo un ser que definía todas las deformidades de cualquier persona me hizo desmayarme en la cama.

Lo siguiente lo cuento actualmente. Nos despertamos y el monstruo nos observa desde la rendija de ropero, escondido, seguramente preparado para atacar. Me aseguro de que toda mi familia está bien, y me pongo a pensar en salir de allí; aprovechando que el monstruo parece sólo querer mirarnos, trato de abrir la puerta, pero está trabada por algo colocado detrás de ella. Busco el arma para derribarla a los tiros, pero esa cosa me la ha quitado. Es desperdicio intentar romperla a las patadas, porque está reforzada y blindada hecha especialmente.

A continuación, empiezo un diario de los días que pasaremos aquí:

-Día 1: Empezamos a tener hambre. Mi hijo acumula paquetes de comida y bebida en su cuarto porque está constantemente encerrado con sus videojuegos. Esto nos servirá durante un par de días, pero no considero posible que nos alcance hasta que se den cuenta de nuestra ausencia y nos rescaten. Aún no podemos salir.

-Día 5: La comida se acaba. No podemos salir por la ventana ya que tiene barrotes, y olvidémonos de la puerta. De vez en cuando la criatura se asoma para ver lo que hacemos, y se mete de nuevo; cortó los cables de teléfono y no hay señal de celular. No me atrevo a tocarla, podría matarme.

-Día 7: Ya no tenemos alimento. Nuestra situación es desesperante, y no sé si alguna vez tratarán de buscarnos, y poco a poco morimos de hambre; esta casa se convertirá en un cementerio.

-Últimas horas de vida: Mi familia ha muerto. Pronto ese será mi destino, así que estas son mis notas finales; por lo menos permaneceré junto a ellos aquí, para que luego me encuentren muerto. Este es el fin.

Este cuaderno fue encontrado junto a un cuerpo que sostenía las manos de una mujer y un niño pequeño. Todos presentaban marcas de garras, mordeduras y pedazos faltantes de carne en todo el cuerpo. Dos personas fueron a investigar, y hace tres días han quedado encerrados...


Atte:

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